Una banda como Scaler solo podía surgir en Bristol. El cuarteto fusiona elementos del trip-hop y el drum’n’bass con texturas e ideas extraídas del metal, el noise, el techno y el drill, formando parte de la larga lista de artistas de esta ciudad amigos de mezclar géneros y experimentar con el sonido.
Sombrío, turbio, pero tremendamente adictivo, su último disco, Endlessly, es más sobrio y sutil que su explosivo álbum de debut, Void. Grabado en el histórico local The Louisiana de Bristol y publicado por el siempre desafiante sello local Black Acre, muestra el sonido de una banda que absorbe y procesa sus influencias en lugar de limitarse a reproducirlas. Los riffs aquí se arrastran y se deslizan en lugar de tambalearse y rugir, en un ejercicio de tensión elaborado con moderación y repetición.
Con fama de ofrecer conciertos feroces y ensordecedores, no parece buena idea perderse su debut en Sónar en este 2026.
- jueves 18Sónar
