Miss Kittin sobre los 25 años de Sónar

25/04/2018

Con un oído muy fino para detectar los ganchos electrónicos, una demostrada habilidad detrás de los platos y su constante rebelión contra el esnobismo de la escena, Caroline Hervé, también conocida como Miss Kittin, es una de las artistas más representativas de estos 25 años de Sónar. Ya sea con sus primeras actuaciones con The Hacker, como parte del equipo de International DJ Gigolo de DJ Hell o con sus sets en solitario, Kittin es parte fundamental de la historia de Sónar de la misma manera que lo es el césped verde de SonarVillage.

Kittin vuelve al Sónar para celebrar el 25º Aniversario del festival. Y lo hace con un back to back especial junto a Kim Ann Foxman, para cerrar SonarLab el viernes 15 de junio. Antes de que llegue el momento, nos reunimos con ella para hablar sobre sus recuerdos de este último cuarto de siglo y cómo ve la industria musical en la actualidad.


¿Recuerdas la primera vez que viniste al festival? ¿Cuáles fueron tus impresiones?

Lo recuerdo perfectamente. Sónar todavía se celebraba en la playa, y tenía que actuar junto a The Hacker como parte de la noche de Gigolo el sábado. Llegué un día antes y tuve que sustituir en el último minuto a Abe Duque en el escenario de Disko B; tuvo problemas con su visado y no pudo llegar a tiempo. Upstart, el jefe del sello, se había roto una pierna y me recibió moviendo sus muletas en el aire. ¡Esa fue mi entrada en Sónar! Al día siguiente, la noche de Gigolo fue surrealista, una sucesión de circunstancias demenciales: después de la prueba de sonido, a Hell le robaron su maleta de discos; no había vestidor, así que tuve que cambiarme detrás del técnico; Zombie Nation se tiró salsa de tomate por encima como parte de su espectáculo; y recuerdo también que había gente intentado colarse y saltar las vallas. Fue una noche larga y loca.


¿Cómo te sientes este año al regresar para formar parte de la celebración?

Estoy muy contenta de volver, especialmente con Kim Ann Foxman, que es una de mis DJ favoritas. En mi última aparición en Sónar, hace muchos años, también hice el set de cierre en el mismo escenario, y es un lugar que me gusta mucho, especialmente cuando empieza a salir el sol. Para mi, Sónar es ante todo una gran aventura humana y cultural, creada por personas muy especiales para mí, con quien siempre he tenido un vínculo particular, incluso cuando no estaba programada en el line-up. Estoy segura de que nunca hubieran imaginado que su pequeño bebé crecería tanto y se volvería tan popular en todo el mundo, pero yo nunca dudé de que sería así. Que me hayan invitado una vez más es una verdadera prueba de confianza, ya que prácticamente se podría decir que estoy en una fase cercana a la jubilación!


Además de nuestro cumpleaños, también han pasado 20 años desde el lanzamiento de tu primer EP con The Hacker, "Champagne". ¿Cuáles han sido los principales cambios que has visto y vivido en la música electrónica desde entonces?

Toda la industria ha cambiado: tecnología, gestión, marketing, redes sociales, público… Y, por tanto, también ha cambiado el enfoque global y el comportamiento alrededor de la música. Hablando con The Hacker, a menudo recordamos cómo recorríamos el mundo sin tour manager, sin ingeniero de sonido, a veces incluso sin hacer pruebas de sonido, tocando en grandes escenarios completamente solos y llevando todo nuestro equipaje en bolsas de mano. Algo totalmente impensable hoy en día.


¿Hay algún plan para celebrar tan particular onomástica?

Ya lanzamos una serie de «lost tracks» en el sello Dark Entries el año pasado, temas que fueron grabados al mismo tiempo que los del disco, y el mes que viene sacaremos un segundo volumen.


Hay una frase en ese disco que llama la atención: "Provoquemos una revolución en el mundo serio y asqueroso del techno". ¿Cuánto te identificas con ese sentimiento hoy?

Al principio, cuando empezamos, pensábamos que nunca podríamos hacerlo mejor que nuestros ídolos del techno, como Jeff Mills (The Hacker tomó su nombre de uno de sus temas). Así que en lugar de ir en esa línea decidimos hacer electro. Y cuando nos pusimos a ello y le añadimos esas letras más irónicas, la gente del techno no nos tomaba en serio. Aunque bien mirado, seguramente tampoco nos tomábamos a nosotros mismos demasiado en serio. De hecho seguimos sin hacerlo. Pero eso no quiere decir que no seamos muy responsables con nuestro trabajo; siempre lo hemos hecho con máximo amor y respeto, considerándolo como una oportunidad diaria para descubrir el mundo. Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Aún hoy seguimos comprobando como hay que seguir unos códigos determinados para que te acepten en un género. Algunos músicos no nos han querido remezclar por miedo a salir de su camino y perder lo que ellos llaman "su integridad", y algunos clubes no contratan ciertos DJ porque no son considerados como lo suficientemente underground. Pero te diré una cosa: si hubiéramos seguido esas reglas, nunca hubiéramos tenido una carrera como la que hemos tenido. No todo el mundo es valiente. De hecho, muy pocos lo son. A mi ya me parece bien así, de esta manera tengo más espacio para desarrollar mi curiosidad.


Es curioso ver cómo ha revivido el interés por el sonido EBM, y también cuántos de esos DJs son mujeres: Helena Hauff, Lena Willikens, Veronica Vasicka... ¿Crees que hay alguna razón para ello? ¿Qué hace que este sonido nunca pase de moda?

Primero de todo, bajemos las cosas al suelo. Hay más mujeres abriéndose paso ahora, es cierto, gracias a Dios, pero ¿cuántas son en comparación con los hombres? Solo porque haya algunas mujeres más en el punto de mira tampoco vamos a lanzar las campanas al vuelo. En aquel entonces simplemente había menos DJs y, por lo tanto, también menos mujeres. Puras matemáticas. En segundo lugar, realmente creo que, cuando una mujer llega a ese nivel, seguramente tuvo que pasar por mucho, con perseverancia y más trabajo que cualquier hombre. De alguna manera, la energía de la EBM refleja su historia, su fuerza de voluntad. Y en cuanto al renacer del género, pues la historia nos ha enseñado que periódicamente suelen darse esos ciclos: pasó con el house, con el techno, con el acid y ahora con la EBM. No me sorprende.


En cualquier caso, sí que se está dando un cambio, al menos en términos de mayor presencia femenina en festivales y clubs. ¿Crees que las cosas están mejorando?

Es fantástico ver más mujeres que tienen éxito, pero aún no es proporcional a la cantidad de DJs que hay en el mundo. Por supuesto, el debate atrae la atención sobre ellas, pero lo que realmente marca la diferencia es que ahora algunas de ellas pueden ganar tanto dinero como los hombres, lo cual no sucedía antes. Yo no tuve esa oportunidad, por ejemplo, a pesar de que en muchos casos era más popular que ellos. No lo sabía a ciencia cierta, porque nadie hablaba sobre el dinero; lo que sí sabía era que entre muchos promotores, incluso el público en general, existía la idea de que una mujer no podía ser técnicamente mejor que un hombre, por lo que nunca aceptarían pagar lo mismo. Cuando le conté a Laurent Garnier cual era mi tarifa máxima, no podía creérselo. Ahora ya ha quedado atrás, no me importa, me hice rica de muchas otras maneras. Pero si hubiera tenido el mismo éxito hoy, mi tarifa sería el triple de la que tenía entonces. Oigo aún muchas muchas tonterías sobre el dinero que ganan algunas chicas sin publicar grandes discos. Para mi es sencillo: ellas siguen las mismas estrategias de marketing que tú, entonces ¿por qué no puedes soportarlo? ¡Es tan fácil decir que ganan ese dinero simplemente porque son guapas! Es la misma historia de siempre.


De todas tus actuaciones en Sónar a lo largo de los años, mucha gente recuerda especialmente el showcase de Disko B en el que ibas vestida de enfermera. ¿Qué había detrás de ese atuendo? ¿Es importante para ti la moda y el vestuario en general?

Cuando nos contrataron para Sónar fue muy importante para nosotros. Y, la verdad, yo no sabía qué ponerme. Éramos una banda, y yo era la cara más visible del grupo. Por entonces vivía en Ginebra, y fui a una tienda cercana y encontré ese disfraz por 20 euros, no había nada más. Nunca imaginé que tendría tanto impacto. Me demostró lo fácil que es jugar con las fantasías eróticas de los hombres. Bastante patético. Yo lo llevaba de la misma manera que otras mujeres llevaban ese tipo de atuendos en bandas de punk. Poison Ivy de los Cramps, por ejemplo. Recientemente hablábamos con un amigo sobre el hecho de que siempre se espera que las mujeres monten el show; hoy lo ves más que nunca con las DJs y esos videos en los que bailan todo el rato al ritmo del techno más duro. A los hombres nunca se les pide eso, ellos usan una simple camiseta negra y jeans, y si en algún momento bailan, la gente no comenta nada al respecto. Las mujeres siempre tienen que lidiar con el hecho de ser un objeto sexual. Se trata de un parámetro muy pesado en nuestra vida, que quizás puede ser un pasaporte para el éxito, pero solo por muy poco tiempo. Es una batalla perdida. Todos envejeceremos con arrugas. Puedes dar a los hombres lo que quieren pero a menudo no te respetarán por ello y tampoco escucharán tu música, solo se fijarán en tus tetas. Le estaba diciendo a este amigo lo necesario que es para nosotras resistir, dejar de usar estos códigos sexuales, no permitir que la sociedad dicte lo que tienes que ser. Pero no se puede culpar tampoco a las mujeres de seguir haciéndolo y no tener las agallas y la paciencia para escoger un camino más largo y difícil. Hace 20 años me puse el traje de enfermera por diversión y con una actitud punk, pero nunca me pondré a bailar como una loca en un set solo para obtener más visionados en Youtube.


Este año estarás pinchando con Kim Ann Foxman ¿Cómo la conociste y cómo surgió la idea para esta sesión?

La verdad, no recuerdo cómo nos conocimos, pero sí que nos unimos de forma casi instantáneamente. Ella es muy sensata y elegante, y exageradamente talentosa, además de tener una enorme humildad. No es de las que hacen ningún show, se muestra tal como es. Lo creas o no, es algo muy raro de ver, tanto en hombres como en mujeres. Tienes que tener los pies muy bien puestos en el suelo para ser así. No debería utilizar la palabra «segura», porque ninguno de nosotros se siente nunca así como artista, pero cuando se pone tras los platos se siente precisamente así, segura de su música y de lo que está haciendo. Cuando es así, tomas a la gente bajo tu protección de una manera muy maternal, les ofreces una guía, un lugar para sentirse seguros. Solo te puedes enamorar de una DJ así. Me identifico mucho con eso. Me inspira seguir centrándome en la música, sin distracciones superficiales.


¿Cómo planteáis la sesión? ¿Pinchando una tema cada una o dejando un poco más de tiempo para que que cada una desarrolle un poco más el set?

Por lo general, prefiero pinchar una canción cada una, si no me aburro. No hay nada como esa sensación de tener que retomar el pulso de la pista a partir del track que te ha dejado tu partenaire. Tienes que estar extremadamente relajada para hacerlo bien, de lo contrario se vuelve una batalla, y eso no es nada bueno. Es muy importante confiar el uno en el otro, darse relevos constantes para encontrar buenas combinaciones. Y sobre todo, dejar el ego de lado. Estamos aquí para crear algo juntos, no para brillar. Te pones al servicio del otro. Tienes que ser generoso. Todavía no hemos hablado mucho sobre cómo lo vamos a hacer, pero no estoy preocupada. Ambas queremos divertirnos y crear un momento inolvidable, eso es todo lo que importa. El resto ya se dará de forma natural.


Ahora que los canales habituales de distribución clásicos ya casi no existen y los formatos se han desvanecido. ¿Cómo descubres música nueva? ¿Buscas en Youtube y las redes sociales?

Realmente tomo bastante distancia con las redes. Tienen un impacto negativo sobre la confianza en uno mismo, además de la gran cantidad de información innecesaria que recibes. Lo bueno de esa distancia autoimpuesta es que me ha empujado hacia la introspección, a preguntarme, por ejemplo, que es lo que quiero transmitir con mi música. Para descubrir cosas nuevas prefiero mirar en diferentes tiendas de discos online y escuchar a otros DJs.


A lo largo de tu carrera, a menudo has saltado de tu faceta de DJ a la de productora. ¿Con cuál de las dos te sientes más cómoda?

Pinchar es mi trabajo diario, por decirlo de algún modo. Me siento muy cómoda con ello, lo he hecho durante mucho tiempo y sigue siendo un estímulo para crear algo junto al público, a través de la música de diferentes personas, procedente de diferentes países y en muy distintas situaciones. Componer es menos cómodo, ya que te obliga a salir de tu zona de confort, y a progresar, tanto en lo que eres como en lo que quieres decir. Cuando haces música tienes que tener un mensaje, al menos yo lo necesito. Un álbum es siempre un reflejo de quién eres en ese momento, un trabajo largo y profundo, nunca fácil.


¿Hay algo que aún no has probado que te gustaría hacer?

Hay tantas cosas que nunca he hecho, afortunadamente. Las posibilidades son infinitas.


¿Algún consejo para alguien que asiste a Sónar por primera vez en 2018?

El mejor consejo es no dar ningún consejo. ¡Cada uno tiene que crearse su propia experiencia Sónar!