DJ Harvey sobre los 25 años de Sónar y su sesión en SonarCar

26/03/2018

Cuando hablamos de house y disco, nadie simboliza mejor el hedonismo, la emoción, la diversión y el amor por la música como DJ Harvey. Dada su privilegiada posición en la escena internacional y la legendaria (y merecida) reputación que ha cultivado en los últimos 30 años, el DJ británico puede ofrecer como pocos una visión amplia y con conocimiento de causa de la evolución de la música de baile en América, Europa y el mundo. Y, de hecho, no se nos ocurre nadie mejor que él para asumir el reto y el timón de SonarCar, un espacio que parece diseñado expresamente para su talento.

Antes de que lleguen esas seis horas de sesión en Sónar de Noche, hablamos por Skype con Harvey, nosotros en Barcelona, él en su casa de Los Angeles.


La primera vez que actuaste en el festival fue bastante tarde, en 2012, ¿qué recuerdas de ese día?

Recuerdo que fue muy divertido, con mucha gente delante, buen ambiente. Ese día solo pude pinchar una hora creo, lo cual es muy poco tiempo para lo que estoy acostumbrado. Pero lo pasé muy bien, tanto la primera vez como la segunda, también en Sónar de Día, dos años después y delante de aún más gente, si no recuerdo mal.

Este año estarás pinchando seis horas seguidas en SonarCar. ¿Es ese un tiempo que se ajusta mejor a tus características como DJ?

Sí, sin duda. En seis horas tienes la oportunidad de desarrollar una narrativa y contar una historia, hay espacio suficiente para cambiar varias veces de géneros y de sensaciones a través de la música.


¿Cuál es esa historia que quieres contar? ¿Decides unos días antes por donde lo vas a llevar o lo haces sobre la marcha?

En realidad, es siempre la gente la que decide que es lo que voy a pinchar en cada momento. Con la tecnología actual y los discos duros que hay ahora puedes llevar contigo miles de discos en un espacio muy reducido, así que tengo muchas opciones de ir hacia un sitio u otro. Le elección de cada track depende de la reacción de la gente que tengo delante en cada momento; eso es lo que me ayuda a decidir cuál es el siguiente disco que voy a poner. A veces la gente me dice: "qué bueno que puedas pinchar la música que tú quieres en cada momento", y yo siempre les digo: "no es lo que yo quiero, ¡es lo que queréis vosotros!".


¿Preparas al menos los cinco primeros tracks?

Quizás sí que pueda tener una primera idea de lo que voy a poner al principio del set, para que me dé una oportunidad de ir hacia un sitio o hacia otro. También a veces necesitas un tiempo para empezar a sentirte cómodo y a familiarizarte con la cabina, el lugar, el equipo y la atmósfera. Normalmente suelo empezar con algo bastante ambiental y que marca un poco el tono, pero a la vez también lo suficientemente abierto para que pueda ir después hacia donde quiera. Suelen ser solo tres o cuatro tracks, no más.


¿Te gustan los coches? ¿Cuál es tu favorito?

Sí, me gustan, claro, pero yo siempre he sido mucho más de motos. De hecho, tengo una moto pero no un coche. Ahora que lo pienso, debo ser la única persona de Los Angeles que no tiene un coche propio (risas).


¿Qué relación tienes con la ciudad de Barcelona?

Barcelona es una ciudad preciosa, tiene una vibración especial. Tiene muchas de las cosas que me gustan de la cultura europea y mediterránea, aunque la verdad es que nunca he pasado el tiempo suficiente ahí para conocerla un poco mejor. Siempre que ido ha sido solo para unos pocos días, lo cual es una lástima.


Pasas más tiempo en Ibiza, claro. ¿Cómo explicarías tus sensaciones este verano en el Hotel Pikes de la isla?

Disfruto mucho de esa residencia, porque puedo controlar perfectamente el entorno. He ido regularmente a Ibiza durante 30 años, y para mi nada ha cambiado allí desde entonces. La gente siempre dice: "oh, la isla ha cambiado mucho" y yo siempre digo que no, para mí no ha cambiado nada en realidad. Siempre ha habido un lado comercial, otro espiritual, incluso la gente es la misma que antes (risas). En Pikes me puedo expresar en total libertad y conozco perfectamente el sitio. Además, parece que la gente lo disfruta mucho, así que ha funcionado realmente bien.


¿Es muy diferente para ti pinchar en un club como Pikes que en un festival?

Todos los lugares son diferentes. En Pikes el público está muy cerca y la pista es pequeña, es un ambiente muy familiar. En un festival todo cambia, suele ser todo más dinámico y sobre todo hay muchísima más gente. Pero me adapto bien a cualquier situación, no soy un DJ de un solo lugar o que solo pueda pinchar en unas condiciones específicas. Siempre pincho la música que creo que es mejor para cada momento, y da igual si lo hago en un sótano de Detroit o en una playa paradisíaca de Bali.


En SonarCar las condiciones y la atmósfera son más de club que de festival abierto…

Sí, ya me han dicho que se trata de un espacio particular y que tiene aspecto y atmósfera de club. Me va a ir bien para desarrollar el set de seis horas. Seguro que será uno de los momentos más intensos y especiales de este año; el de Sónar es un bolo de mucho prestigio y de alcance mundial, y estoy de verdad muy contento de estar este año en el festival.


¿Crees que el clubbing sigue siendo tan importante para las nuevas generaciones como lo era hace unos años? ¿Has notado algún cambio sustancial en el comportamiento del público?

La industria de la música dance ahora está ya muy establecida, es más sólida que antes en todos los aspectos: las ventas digitales, los festivales, los clubes nocturnos, los medios… Es una industria global enorme que mueve muchos millones en todo el mundo. Quizás el cambio más importante desde el punto de vista de los artistas es que antes actuabas o pinchabas para promover de alguna forma tus discos y que estos se vendieran bien; pero ahora la gente ya no compra discos, así que la tendencia en los últimos años es la contraria, sacar discos o grabar tracks para poder actuar, casi como una excusa para girar por todo el mundo. Esto cambia mucho las cosas y abre un periodo nuevo en el que los festivales tienen mucho que decir, porque son el lugar en el que se reúne un mayor número de gente y el que genera las mayores ganancias para un artista. Al mismo tiempo, y desde otro punto de vista, mucha de la música que se hace ahora es bastante retro, sonidos que ya se han hecho antes: house, techno, disco; y la necesidad de la gente de disfrutar, bailar y reunirse con otra gente para pasarlo bien es la misma de siempre. Así que, en ese sentido, creo que no ha habido demasiados cambios en los últimos veinte años.


¿Y tú? ¿Has cambiado tu forma de pinchar y vivir la vida nocturna desde que empezaste hasta ahora?

Ahora mismo estoy muy feliz del lugar en el que estoy, profesionalmente hablando. Treinta años después siento que me he ganado el respeto de todo el mundo y puedo vivir de esta profesión que tanto disfruto. De hecho lo considero mi arte, no mi profesión. Y poder vivir de ello y disfrutarlo es todo lo que necesito; todo lo que va más allá de esto no tiene realmente importancia.