Angel Molina sobre los 25 años de Sónar

18/04/2018

Angel Molina no se ha perdido ni una sola edición de Sónar. Bien sea como artista formando parte de la programación o bien como espectador, ha estado presente en las 25 ediciones del festival. Pinchó en la primera y volverá a hacerlo en la de este año.

Y en todo este tiempo se ha mantenido siempre fiel a unas ideas y una manera de hacer las cosas: plenamente concentrado y dedicado a su trabajo; ajeno a los cantos de sirena de los grandes clubes comerciales y evitando la tentación de suavizar su discurso para llegar a más gente o ganar más dinero; investigando, escuchando, atento a lo que se publica en todo el mundo; y sin miedo a arriesgar y a abrir nuevos caminos en un campo a menudo tan saturado como el del techno de baile.

Si hay un DJ en España que conozca bien el festival y que siempre haya estado ahí, en primera línea, ese sin duda es Angel.

Repasamos con él 25 años de Sónar y casi 30 ya de carrera profesional.  


¿Cuántas veces has pinchado en Sónar? ¿Lo sabes?

La verdad es que no. Lo más fácil es pensar cuántas no. Tres o cuatro en 25 ediciones. Así que en 20 al menos seguro que sí. O quizás sean 19.


Estuviste en la primera, en el 94…

Sí, aunque llegué por poco. Estaba pinchando en un club, el +KO de Cornellà, y un amigo común con los directores del festival me avisó que iban a hacerlo, y les llevé una grabación. Faltaba muy poco para que empezara, quizás unos tres meses antes del festival, y me llamaron. Pinché la última noche, así que fui el jueves y el viernes a ver un poco el ambiente y pensé que era un sitio en el que podía arriesgar un poco más de lo habitual. De hecho eso era todo lo que yo soñaba: pinchar la música que me gustaba con un público entendido delante, poder arriesgar y que la gente reaccionara. Después de mi sesión pinchó Sven Vath y ahí nos conocimos; luego iría a Frankfurt a verle al Omen.


¿Intuiste ya en ese momento que el festival crecería tanto durante los años siguientes?

No realmente. Las ganas estaban, por supuesto, pero era un momento aún muy incipiente, y tanto podía ir hacia adelante como hacia atrás. Ya después de dos o tres ediciones sí que era evidente que iba a durar y estaba ahí para quedarse mucho tiempo, porque enseguida se ganaron el respeto de todo el mundo y el crecimiento de público y repercusión fue muy rápido.


Casi se podría decir que tu carrera ha ido en Paralelo a la del festival…

Bueno, no solo la mía. Antes de Sónar había ya una escena, y no hay que olvidar lo que había en los 80 o a principios de los 90, pero lo que entendemos como cultura de clubs sí que nace o llega con el Sónar, que le da el impulso necesario para que se consolide. Y así también crecemos los que ya estábamos ahí, porque se abren muchas más opciones.


El salto a la Mar Bella en el año 97 me imagino que debió ser importante en ese momento, ¿no?

Sí, fue el año de Daft Punk, y yo pinchaba detrás de ellos. Eso fueron ya palabras mayores, porque la responsabilidad de estar ante tanta gente era algo nuevo para mí. También el hecho de tener que plantear una sesión para una audiencia muy heterogénea: ya no se trataba de pinchar de una forma concreta para un público concreto. Eso lo aprendí ahí, a adaptarme, a ampliar y a no ser sectario.


¿Preparabas mucho las sesiones?

Las preparo más ahora en realidad. Por una cuestión de cantidad, básicamente. En ese momento tenías los discos que tenías, y aunque tuvieras muchos eran relativamente limitados, y más si te ceñías a las novedades. O sea que preparar una maleta era más fácil. Hoy preparar una sesión es un drama; recibes tanta música y hay tanto material a solo un clic que siempre tienes la sensación de que te estás dejando algo o de que no has escuchado todo lo que deberías haber escuchado. Para mí es esencial hacer la mejor selección posible, así que el proceso a veces es un poco tortura. Además antes te guiabas por las portadas, encontrabas más rápido lo que buscabas. Hoy todo son nombres, hay que organizarse mucho entre semana para tener la selección adecuada.


¿Tu forma de pinchar ha cambiado mucho en estos años?

No lo sé… Yo creo que no, que cuando ya tienes un estilo y una manera de hacer ahí está, aunque tú no te des cuenta. Es algo que permanece, aunque te adaptes a diferentes espacios y momentos.


Ahora el público puede acceder a la misma música que el DJ y prácticamente en el mismo momento. Vuestro trabajo se vuelve más difícil, ¿verdad?

Esa es una de las consecuencias más complicadas del mundo digital, sí. Imagínate si además solo pinchas en vinilos, con lo que tardan en plancharse los vinilos: cuando te llega el tema ya lo ha escuchado todo el mundo antes en internet. La cuestión es que, si piensas que tú lo que tienes que hacer es sorprender y darle al público algo diferente y nuevo, que no conozcan, entonces sí, tu trabajo se vuelve mucho más difícil. Pero yo tengo mis dudas de que ese tenga que ser el objetivo.


¿Cuál es el objetivo entonces?

Poner música que pueda atrapar tanto a los especializados como a los causales que estén ese momento ahí; y ponerla de forma creíble, que no haya segundas, que lo que pongas sea lo que quieras poner, sin ser víctima de los efectismos.


Tu relación con el festival no se ha limitado a las sesiones, si no que ha ido más allá, por ejemplo con los sets grabados para la serie Wax Sessions o los programas de radio, quizás facetas que mucha gente no conozca....

Efectivamente, mi relación con el festival va bastante más allá. Lo más evidente quizás sean los dos cd mixes editados en SonarMusic, 'Wax Sessions II' y 'Wax Sessions III'. Pero paralelamente también participaba en la selección de temas de los recopilatorios editados anualmente en cada edición del festival, especialmente en la parte más de baile (Sónar De Noche), e incluso como asesor musical. En cuanto a radio, hicimos las tres temporadas de Sónar Club 40, que se centraba en la actualidad musical de artistas participantes en el festival, y una interesante colaboración entre Sónar y Radio FG, una emisora francesa. No puedo precisar el número exacto de sets que hice ni cuantas temporadas duró, pero recuerdo que grababa las sesiones de manera regular y bastante frecuente, tal vez semanal, y en formato de cassette. Aún conservo muchas de ellas. En España se emitían a través de un canal de televisión con un desfile de moda como fondo, algo que siempre me pareció bastante curioso.


¿Estás ya preparando la sesión de este año?

Aún no, pero no tardaré en ponerme. Tengo alguna cosa en la cabeza y sé dónde estoy; esta vez no abro para un grupo o un proyecto concreto, algo en lo que me he especializado en el festival en los últimos años. Esta vez es una hora y media, entre Modeselektor y Helena Hauff, así que será todo baile y con tintes oscuros, con un poco de EBM hacia el final.


Háblame precisamente de estas sesiones de apertura para grupos…  Repasemos los nombres…

Duran Duran, Yazoo, Pet Shop Boys, Roxy Music, Jean-Michel Jarre… y Chris Cunningham… menos este último son todo grupos o artistas de los 80 y que me gustan mucho.


¿Qué han supuesto para ti estas sesiones?

Nervios extras y taquicardias (risas). A ver, tenía claro que estaba de telonero, y son gente que respeto y que me han influido mucho, así que la idea era saber en qué posición me encontraba y saber qué público había delante, un público siempre más difícil para mí. Es mucha responsabilidad. Pero ha sido muy gratificante, y además he podido conocer a algunos de mis ídolos, lo cual me ha dado grandes momentos. Con Duran Duran, por ejemplo, compartí historias y conversación durante casi una hora en sus camerinos. Siempre he sido muy fan y para mí fue un momento importante. Estas cosas no suelen ocurrir con DJs con los que compartes cabina o que conoces desde hace tiempo.


¿Echas de menos más contactos personales de ese tipo entre colegas de profesión?

Echo de menos más interés. Creo que, en general, en el techno, ahora mismo, hay poca gente que esté ahí porque realmente le interesa la música. Detecto demasiadas razones que no tienen que ver con la música, sobre todo entre los más jóvenes. Tienes los códigos cambiados, las razones muchas veces no son las adecuadas. En cambio cuando he conocido a los DJs más grandes y más famosos del mundo suelen tener un componente humano que, lamentablemente, no encuentro en otros. La pregunta es: ¿por qué estás aquí? Y me temo que la respuesta ahora es distinta a la que era antes. Creo que para llegar lejos en esto tienes que ser constante y no dejarte llevar por la inmediatez. Y claro, ahora esto es más difícil, porque las cosas van muy rápidas.


¿Qué otros highlights te vienen a la cabeza de tu larga historia con Sónar? Tanto actuando como escuchando o bailando…  

El set del primer año no lo olvidaré nunca. Además vino uno de los miembros de Test Department a darme un beso cuando terminé, eso fue increíble, porque siempre han sido un referente para mí en el terreno de la música industrial. También recuerdo un set en el exterior de la Mar Bella, ya con la primera luz del día, pinchando loops. Era la época Minifunk, y ahí estaba al lado mirando todo el rato Laurent Garnier, que se quedó boquiabierto especialmente con un loop que hice de "Can You Feel It" de Fingers Inc. Y como espectador, así de primeras, me vienen a la cabeza el concierto de The Knife en 2006, el de X-103 con Jeff Mills y Mike Banks al frente, y, más recientemente, la sesión de The Black Madonna en Sónar de Día.


Y ya por último: ¿qué artistas tienes intención de ver este año o no te gustaría perderte?

Lorenzo Senni, Lanark Artefax, que me encanta, Sophie, Demdike Stare, Helena Hauff, Francisco López siempre, DJ Stingray, lo de Dominic Fernow con Low Jack y Silent Servant, Dabrye, Octo Octa y Despacio.

¡Gracias Angel!